La timidez invencible del profesor Pipkin

Publicado en Verano 12, Página 12, diciembre 2016.

El profesor Pipkin, Arnoldo Pipkin, el autor de aquel librito de gramática que se usaba en los colegios secundarios hasta que apareció el Ríos-Molina actualizado, espera en medio del andén vacío, en la estación de Puente Viejo. Está quieto, de pie, como si el hecho de permanecer parado pudiese lograr de algún modo que alguien viniera a buscarlo. 
Cierto Círculo de Educadores Sarmientinos lo ha invitado para que diserte sobre sus años de docencia, y cada tanto, cuando el profesor siente la mirada curiosa del jefe de estación, saca del bolsillo la carta que le enviaron y relee el último párrafo, para convencerse otra vez de que no se equivocó de fecha. 

Sobre La timidez invencible del profesor Pipkin

Publicado en Verano 12, Página 12, diciembre 2016.

La primera idea para este cuento surgió como un desdoblamiento de un cuento mío anterior: “Infierno grande”. En aquella historia se sospechaba que un peluquero recién llegado al pueblo había asesinado a su esposa y a un amante con la navaja de afeitar. Los cadáveres, sin embargo, no aparecían, y mientras tanto los adolescentes del pueblo se desafiaban unos a otros a sentarse en el sillón del peluquero y pedir el corte a la navaja.

Intermezzo político

(Por favor difundir por e-mail y en las redes sociales.)

Por una Argentina sin presos políticos: LIBERTAD INMEDIATA A MILAGRO SALA 

Los abajo firmantes, escritores, científicos, artistas, reclamamos la inmediata liberación de Milagro Sala, detenida con prisión preventiva desde hace casi un año. La cruel prolongación de su encarcelamiento, que desde el principio fue arbitrario y estuvo viciado de intencionalidad política, se revela cada vez con más nitidez como una forma de escarmentar, desarticular e intimidar a todo movimiento o manifestación popular, existente o por existir. Incluso la ONU, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y otros organismos internacionales han reclamado con firmeza que se la libere de inmediato. No pedimos para Milagro Sala ni más ni menos que el mismo trato que corresponde a cualquier otra persona imputada por un supuesto delito: que pueda esperar en libertad un proceso imparcial y justo, con todas las garantías constitucionales. Recordamos, para que se use la misma vara, que cuando Macri era jefe de gobierno, a pesar de estar procesado, siguió ejerciendo en plena libertad sus funciones. Rechazamos a la vez de plano la respuesta irresponsable del presidente al pedido de liberación de la ONU -que es de carácter obligatorio- y en particular su patético intento de excusa: “a la mayoría de los argentinos le ha parecido que Milagro Sala cometió delitos importantes”. Una frase que resuena peligrosamente cercana al no tan antiguo “por algo será” y que intenta confundir la justicia con una sensación térmica o una cuestión de encuestas. No dejemos que las injusticias se naturalicen con el silencio, la indiferencia y el paso del tiempo: LIBERTAD A MILAGRO SALA YA. 

Para añadir tu firma: envianos tu nombre (por favor, una única vez) con la aclaración de tu disciplina a 
liberaciondemilagrosala@gmail.com 

Firmaron ya:
Escritores:
Guillermo Martínez, Elsa Drucaroff, Liliana Heker, Mempo Giardinelli, Ana María Shúa, Luis Sagasti, Román Setton, Guillermo Saccommanno, Fernanda García Lao, Juan Forn, Alejandro Horowicz, Juan Sasturain, Luisa Valenzuela, Ema Wolf, Felipe Pigna, Carlos Chernov, Carlos Gamerro, Luis Chitarroni, Rodofo Rabanal, Inés Fernández Moreno, Fernando Sánchez Sorondo, Noé Jitrik, Tununa Mercado, Esther Cross, Alejandra Laurencich, Ignacio Apolo, Susana Cella, María Teresa Andruetto, Sylvia Molloy, Graciela Speranza, Marcelo Cohen, Marcelo Figueras, Betina González, Enzo Maqueira, Susana Villalba, José María Pallaoro, Fernanda García Curten, Paula Pérez Alonso, Gabriela Cabezón Cámara, Perla Suéz, Daniel Guebel, Daniel Freidemberg, Diana Bellesi, Alejandro Grimson, Carlos Aletto, Osvaldo Aguirre, Alejandro Stilman, Jorge Monteleone, Carlos Dámaso Martínez, Vicente Muleiro, Eduardo Jozami, Amalia Sánz, Rudy, Florencia Abbate, Ricardo Mariño, Miguel Angel Molfino, Gabriela Luzzi, Gustavo Nielsen, Mariana Dimópulos.

El legado del universo

Propongo como acertijo este fragmento de una carta: 
 "Nosotros, los jóvenes americanos, somos (sin hipocresías) hombres del futuro... Me parece que estamos adelante de los europeos en el hecho de que en mayor medida que cualquiera de ellos podemos tratar libremente con formas de civilización que no son las nuestras, podemos recoger y elegir y asimilar y en suma (estéticamente, etcétera) afirmar nuestra propiedad dondequiera que la encontremos. No poseer ningún sello nacional ha sido considerado hasta ahora una falla y un motivo de pesar, pero no me parece improbable que los escritores americanos puedan mostrar que una vasta fusión intelectual y una síntesis de las diversas tendencias nacionales del mundo es la condición de logros más importantes de cuantos hemos visto." 
 ¿Pertenece a Borges, alrededor de 1930, al momento de escribir "El escritor argentino y la tradición"? El núcleo argumental, a poco que se recuerde, es en efecto asombrosamente semejante. A la pregunta de cuál es la tradición argentina, Borges niega que deba reducirse a la poesía gauchesca o adscribirse a la literatura española. La tradición argentina, propone en cambio, debe ser "toda la cultura occidental". Analiza la preeminencia de nombres irlandeses en la literatura y la filosofía británica y llega a la conclusión de que sobresalen porque "actúan dentro de esa cultura y al mismo tiempo no se sienten atados a ella por una devoción especial". Los argentinos, los sudamericanos en general, dice luego, estamos en una situación análoga: podemos manejar todos los temas europeos, manejarlos sin supersticiones y con irreverencia... "Por eso no debemos temer y debemos pensar", concluye, en una de las propuestas de más largo alcance de nuestra literatura, "que nuestro patrimonio es el universo."
   La carta en realidad es muy anterior a este ensayo, aunque es improbable que Borges la conociera; fue escrita por el joven Henry James en 1867, en un período en que, para decirlo con sus propias palabras, "Norteamérica era desnuda y cruda y provinciana." La comparación de las épocas permite una primera observación: que la cuestión de lo universal y lo nacional no aparece en cualquier momento y en cualquier lugar, sino desde una posición de relativa debilidad, cuando la tradición local es pobre, o está agotada, o se vuelve, en cualquier sentido, insuficiente. Difícilmente los escritores ingleses, por mencionar un caso, se propongan por ahora, con argumentos universalistas simétricos, saltar al abordaje de temas celosamente "nuestros" como el tango, el peronismo, o el asado dominguero. Asumida la tesis universalista, una segunda observación aguda de Borges es que el problema de la tradición se convierte en el fondo en un pseudo problema: "Todo lo que hagamos con felicidad los escritores argentinos pertenecerá a la tradición argentina, de igual modo que el hecho de tratar temas italianos pertenece a la tradición de Inglaterra por obra de Chaucer y Shakespeare." Este vaticinio se cumplió notablemente, en primer lugar con su propia obra. Pero también, de la literatura rusa reobtuvimos los tormentos magníficos y el existencialismo anticipado de Arlt; de la literatura norteamericana la expansión a nuevos géneros y una multitud de preferencias estilísticas; de la literatura fantástica universal una original y prolífica variante rioplatense; de la literatura francesa una preocupación siempre alerta por la forma y el "estado del arte". Por supuesto, no todos los experimentos fueron ni serán felices, pero si nos repetimos hoy la pregunta de cuál es la tradición argentina, la respuesta sería afortunadamente larga y variada y compleja. En un reciente ensayo de "La narración-objeto", titulado "Tradición y cambio en el Río de la Plata", Juan José Saer pasa revista a nuestra "disponibilidad" a lo extranjero, del socialismo a la literatura fantástica, del surrealismo al pensamiento estructuralista, del marxismo al psicoanálisis y afirma que de la tensión permanente entre lo universal y lo local, y de la ambigüedad hacia lo extranjero nacen los conflictos más duraderos pero también más fructíferos de la cultura rioplatense. Así, uno de nuestros sellos "nacionales" más firmes sería, como quería Henry James, la apropiación y la experimentación de las diversas tendencias mundiales.
   Pero si desde el punto de vista lógico la cuestión de lo universal y lo local puede ser un pseudo problema y a veces un problema francamente absurdo (Saer observa que "Zama", de Di Benedetto, transcurre en el Paraguay, pero todavía sería más difícil determinar dónde transcurre "El cuarteto de Alejandría", de Durrell, o "El castillo", de Kafka) este pseudo problema no deja de reaparecer, recurrentemente, bajo distintas formas. 
  Una particularmente paradójica, que se prolonga hasta nuestros días, se manifiesta a partir del llamado boom latinoamericano, en que por obra de un grupo inicial de novelas ciertamente destacables el público europeo descubre y empieza a consumir en gran escala, como un nuevo exotismo, la América Latina del realismo mágico, colorida, violenta, desmesurada, semisalvaje. El canto de sirenas editorial desencadena una fiebre de oro del color local ajustado a las expectativas a la vez paternalistas e ingenuas de ese público. En esta nueva división del trabajo, como analizaron en su momento Saer y aún antes Libertella, la búsqueda de lo local está peligrosamente dirigida. A nosotros nos es permitido y requerido el papel del buen salvaje, los tropicalismos y las barbaries, las mujeres en llamas y las recetas de cocina. Ellos siguen reservándose toda la esfera intelectual, la razón y la filosofía. 
   Hubo también en la década del setenta una instancia política del problema, asociada a las ideas de liberación nacional y a lo que se dio en llamar lo "nacional y popular". Con una lectura estrecha del marxismo se trató de reducir la literatura a la historia, se privilegiaron los textos y las interpretaciones que permitieran discutir sobre el poder, la sociedad y la revolución, y se hicieron los recortes más arbitarios para forzar una supuesta línea nacional en nuestra literatura. Se juzgaba a los escritores por sus ideas políticas antes que por sus textos, y a los textos por su inserción ideológica antes que por cualquier valor literario, lo que condujo a malentendidos absurdos pero perdurables (emblemáticamente, la actitud esquizofrénica hacia Borges, pero también la disputación maniquea de Cortázar, Marechal o Walsh). Se ha vuelto un lugar común inculpar a toda la izquierda intelectual en esto, pero basta revisar las publicaciones de la época para encontrar diferencias y excepciones muy notables. 
   Digo ahora algo de lo que pienso sobre esta cuestión. En primer lugar la tesis universalista me parece preferible por la razón primera y elemental de que no excluye sino que lleva en sí a todos los localismos: la estaca pampa está tan clavada en el universo como el tigre de Bengala y el escritor universalista puede volver a pintar su aldea, cuantas veces quiera, si le resulta suficientemente interesante. Extremaría más esto: creo que en el fondo la literatura, como la ciencia, es toda una. En este sentido me parece bastante problemático postular la existencia de una literatura argentina, de la misma manera que me resultaría extraño pensar en una matemática "argentina". Me apuro a decir que no me opongo a que una materia con ese nombre se dicte en la Facultad de Letras, si se entiende como el estudio del conjunto de obras de autores de nacionalidad argentina (aunque Gombrowicz, Chatwin, Hudson, ¿estarían o no estarían?). Lo que no creo que exista -más allá de tesis de doctorado que todo lo pueden forzar- es un sistema de literatura argentina, en el que una novela argentina responde, remite, o se "explica" por otras obras argentinas. En primer lugar, porque el conjunto de lecturas y referencias de los escritores argentinos está orientado de acuerdo con esta "disponibilidad" a la literatura universal: la biblioteca nacional se confunde hasta lo indistinguible con la biblioteca extranjera. De este modo, lo más frecuente es que una novela argentina remita por igual sin ni siquiera proponérselo a textos argentinos y no argentinos. En segundo lugar, porque no a todos los escritores les preocupa responder, o "resonar" con obras anteriores o insertarse en un supuesto sistema local: el tema más frecuente de los escritores suele ser, como quería Kosinki, "aquello en lo que no pueden dejar de pensar", que puede tener más que ver con historias familiares, con aventuras personales, o con encrucijadas privadas que con tender líneas a El matadero, parodiar a Mansilla o discutir con el Facundo. Sí creo en cambio que existen algunas otras tradiciones que no tienen necesariamente que ver con "lo nacional" en nuestra narrativa. La palabra "tradición" se presta a muchos equívocos y lleva asociada para la crítica más vulgar una carga siempre negativa. Yo me refiero aquí a cierta recurrencia de métodos probados, a la revisitación de algunos temas, a la decantación de diversos intentos en procura de lo mismo, a la prolongación de ideas en una dirección, o incluso a la frecuentación exitosa de un género. En este sentido hay, por ejemplo, una tradición local alrededor del tema arltiano de la mala fe, y hay sin duda una tradición rioplatense del cuento. Estas tradiciones cumplen un papel interesante, muchas veces invisible, dentro de una literatura: establecen un nivel de exigencia, una cierta medida de profundidad, un piso mínimo. El que se propone innovar dentro de ellas tiene la altura de lo que ya está hecho y la sucesión de intentos previos como un obstáculo a sobreponer. Pero por supuesto, otra vez, no todos los escritores son, ni quieren ser, saltadores de vallas. 
   Hay, finalmente, otra forma de lo tradicional que pesa mucho más prodigiosamente sobre todos los escritores, y es la que establecen sus propios libros. En el pequeño infierno privado entre la tentación de repetirse y la incertidumbre de un registro nuevo se juega la definición quizá más auténtica de los términos tradición y cambio. 

 (Leído en el seminario Literatura Argentina en la Argentina, Resistencia, 2000, y en el Congreso Hispanoamericano de autores jóvenes, Bogotá, Colombia, 2000)

Conversaciones en el laberinto, Canal Encuentro

                                                 Ver video

Conversación con Claudia Piñeiro sobre Borges y la matemática.
Laberinto Borges, casa de los hermanos Bombal.
San Rafael, Mendoza.

Ciclo de lectura Bienvenido Bob


Viernes 2 de diciembre
20 hs.
Casa Clara
Murillo 1202
Entrada libre

Presentación de Viejas revistas, de Lilian Neuman

Pasaje PAM - Rosario
(Lilian Neuman, Roberto Retamoso y Miguel Roig)

Lilian Neuman y Liliana Heker

Sobre Viejas revistas, de Lilian Neuman (Editorial Alción)

Una novela que logra capturar lo inasible, el trazo perdido del tiempo, la bifurcación de azar y destino, el paso de las edades,  desde un último refugio de la memoria: las páginas de revistas viejas, con su sabiduría involuntaria  de mezclas variopintas, de amores incendiados y efímeros, de consejos contradictorios, de triunfos estentóreos y derrotas de precipicio. Una educación sentimental que marca a fotos y titulares la vida entera. Lilian Neuman ha escrito una novela original y conmovedora con un elenco de personajes inolvidables y  materiales que parecían ya abandonados para siempre, en fardos atados con piolines… Una forma indirecta, sutil, reveladora, de contar a la vez el pasado de una generación,  y  partes olvidadas de nuestras vidas. 

Crimen y Pesquisa (libro sobre el género policial en Argentina)

El género policial en la Argentina (1870-2015): literatura, cine, televisión, historieta y testimonio)
Román Setton y Gerardo Pignatiello (compiladores)
PDF completo disponible (pedirlo a infogmartinez@yahoo.com.ar) 



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Padres e hijos: Un aire de familia (de Eugenia Almeida)

Artículo de Eugenia Almeida publicado en La Voz con el título Padres e hijos con la misma profesión: Un aire de familia, noviembre 2016.

En la historia de la literatura existen muchos casos de padres e hijos unidos por la escritura. ¿Qué es lo que está en juego cuando eso sucede? De los Dumas a los King, un repaso por algunos casos famosos.

Padres e hijos. Lazos de por vida que no hemos elegido y que no podemos deshacer. Si hubiera que elegir una sola palabra para definir esa relación quizás la más adecuada sería "compleja". A ese vínculo y su complejidad se les puede agregar una variable más. ¿Qué pasa cuando padres e hijos eligen la misma profesión? ¿Y qué pasa si ese punto en común es la literatura?

Familias de escritores. Existen muchísimos ejemplos y diversas posibilidades, correspondidas o no: la admiración, el desprecio, la indiferencia, la competencia, el enriquecimiento.

Tessa y Roald Dahl; Carol y Mary Higgins Clark; Auberon y Evelyn Waugh; Mary Shelley y su madre, la escritora y filósofa Mary Wollstonecraft; David y John Updike; John Steinbeck  y sus hijos John IV y Thomas; Christopher y J. R. R. Tolkien; Klaus y Thomas Mann; Elvira Orphée y Flaminia Ocampo; Benjamin y John Cheever; Seepersad y VS Naipaul; Esther Tusquets y Milena Busquets. Apenas se comienza a buscar, la red de "padres e hijos escritores" viene llena de nombres. Y, a veces, de un solo nombre que sirve para designar a dos personas.

Entrevista para La Gaceta de Tucumán, octubre 2016

Entrevista publicada en La Gaceta de Tucumán con el título “Guillermo Martínez, el autor que leimprime filosofía al enigma criminal”, octubre 2016.

El escritor y matemático visitó la ciudad para estrechar las manos de Borges y Wittgenstein.

En el universo de Guillermo Martínez, las literatura, la filosofía del lenguaje y la matemática se transforman en tres perros que forman un círculo para morderse mutuamente la cola. Y la rueda empieza a girar y a girar y a girar dejando a su paso más preguntas que respuestas, más cuestionamientos que verdades absolutas, y sobre todo mucho más vértigo que abulia.
Con esos enigmas que lo apasionan apretados en su valija, el autor de “Crímenes imperceptibles” -la novela policial llevada al cine por Álex de la Iglesia como “Los crímenes de Oxford”-, desembarcó en Tucumán ayer para compartir su conferencia “De Borges a Wittgenstein: series lógicas y crímenes en serie”, en el simposio “Wittgenstein: mares de lenguaje”.

La razón literaria, entrevista de Nando Pagliaro

Entrevista publicada con el título Guillermo Martínez: “Me interesa una literatura que tenga un pieen la realidad”, en Polvo, septiembre 2016.

Por Nando Varela Pagliaro

Guillermo Martínez acaba de publicar La razón literaria, un libro que reúne ensayos, artículos y algunas conferencias que el autor de Crímenes imperceptibles dio en los últimos años. Un mediodía de otoño, nos encontramos en un bar del barrio de Colegiales para hablar del estado de la crítica, de los escritores de culto, de Borges como tema inagotable y de las similitudes entre el tenis y la literatura, temas alrededor de los cuales orbitan sus ensayos.

De algún modo La razón literaria es una continuación de La fórmula de la inmortalidad. ¿Qué cambió de tu forma de ver y entender la literatura desde aquel libro a éste?
Las ideas y los clichés que pongo en cuestión responden a una línea que desde lo académico baja a los suplementos culturales, pero que no necesariamente está en discusión de forma horizontal en la literatura argentina. Sobre todo, a partir de la aparición de muchas editoriales independientes y del surgimiento de otras maneras de comunicarse entre los escritores y sus lectores. Ya no hay tanta mediación de la crítica dominante con respecto a lo que se hace y a cómo se valora lo que se hace.  Han surgido otros modos de validación y otros modos de intervención, lo que hizo que hoy los suplementos culturales hayan perdido algo de fuerza y centralidad.

Esos cambios que nombrás, ¿te parecen positivos o negativos?
En algunos casos positivos, porque hay una mayor libertad, tanto para escribir en cualquiera de las estéticas que se elijan como para publicar. En otro sentido, extraño algo que tiene que ver con la formación literaria o la posibilidad de cotejar estéticas en base a lo que lecturas anteriores conectan con lo que se hace ahora. Me parece que se perdió ese vínculo. Ahora no necesariamente lo que se escribe lleva en sí una reflexión literaria sobre lo que ya está hecho en tal o cual campo. Muchas veces, cuando uno lee parece como si fuera una literatura de circunstancia, una literatura confesional, muy ligada al aquí y ahora, y a mí me interesa más la forma en que la literatura se conecta con lo que se ha hecho anteriormente.

En algún punto, ¿no es bueno olvidarse de la tradición a la hora de escribir?

24/9 Charla Literatura y Ciencia

Mundos paralelos. Diálogos entre científicos y escritores

Esta vez el escritor y matemático Guillermo Martínez dialogará con físico Willy Pregliasco sobre la ciencia y la novela, lo policial y lo detectivesco.
En esta serie de encuentros, reconocidos científicos y escritores intercambiarán opiniones e ideas sobre cómo y de qué manera se entrelazan la ciencia y la literatura a la hora de la divulgación científica. Todos los sábados, con el escritor y periodista Daniel Guebel como moderador, se pondrán en juego estos mundos que convergen y se bifurcan en cada texto escrito. 

18 hs 
Centro Cultural de la Ciencia
Godoy Cruz 2290

CUPO LIMITADO

La razón literaria, Revista Ñ, agosto 2016

Publicado con el título “La originalidad versus el refrito y el lugar común”, Revista Ñ, agosto 2016. Por Verónica Abdala

Su ensayo “La razón literaria” reflexiona sobre la escritura y polemiza sobre los criterios de valoración de una obra.


Para asegurarse de que sus hijos no pudieran escapar a la lectura, Julio, el padre de Guillermo Martínez –ingeniero agrónomo de izquierda, ajedrecista, autor de cuentos– se negó a comprar un televisor durante los años que duró la infancia de sus hijos. Los domingos, además, les proponía concursos literarios de entrecasa y discutía con ellos sus propios criterios para la lectura, según cuenta el escritor en Un mito familiar , uno de los textos que incluye en su nuevo libro, La razón literaria. Ensayos y polémicas (Seix Barral). A la vista de los resultados, al lector no le queda más que confirmar que la estrategia paterna fue exitosa: Martínez hijo no sólo es uno de los escritores argentinos contemporáneos más leídos y respetados, sino que además despliega sus propios argumentos críticos, en textos y artículos como los que reúne en este volumen.
Lo hace con precisión analítica, aunque sin perder de vista la “erótica de la obra”, recuperando el concepto de la estadounidense Susan Sontag para referirse a la impresión estética que produce una pieza, y a la sensualidad de la recepción, cuando es permeable a las mutaciones que produce la lectura. Así, el autor –que por estos días escribe la continuación de Crímenes imperceptibles – suma a su trayectoria como novelista y cuentista una dimensión crítica, provocadora y personal.

Se filma "Las siete muertes", adaptación de La muerte lenta de Luciana B.


El productor y director Gerardo Herrero (“La Playa de los Ahogados”, “Heroína”, “Silencio en la Nieve”) se embarca de nuevo en el cine negro con su último proyecto “LAS SIETE MUERTES”, una adaptación de la novela titulada “La muerte lenta de Luciana B” del escritor argentino Guillermo Martinez, quien también es autor de “Los crímenes de Oxford”, novela que Tornasol Films produjo con gran éxito de taquilla. 

 Interpretan a los protagonistas principales Manuela Vellés que saltó al a fama con su interpretación en la película “Camino” y a quien recientemente veíamos en “Lobos Sucios”; el actor mexicano Juan Manuel Bernal ganador del Premio Ariel a Mejor Actor por “Obediencia Perfecta”; y Victor Clavijo conocido por su interpretación en la famosa serie “Al salir de clase” y nominado al Goya a Mejor actor revelación por “El regalo de Silvia” “LAS SIETE MUERTES” es una coproducción entre España, México y República Dominicana en la que participan las productoras Tornasol Films, Batu Films y Animal De Luz Films 

SINOPSIS 

Diez años después, nada queda en Clara (Manuela Velles) de la muchacha alegre y seductora a la que el famoso escritor Norman (Juan Manuel Bernal) dictaba sus novelas. Tras la extraña muerte de su novio y, después, uno a uno, la de sus seres más queridos, Clara vive aterrorizada, atenta a cada sombra, cada persona que pasa a su lado, con la sospecha de que esas muertes son parte de una venganza metódica urdida en su contra por Norman, un círculo que solo se cerrará con la séptima víctima. En la desesperación más absoluta, recurre a la única persona capaz de adentrarse en el siniestro universo de Norman: Julián (Víctor Clavijo), un periodista que trabajaba con ella en el pasado. Juntos intentarán descubrir este misterio que la persigue

Entrevista El Litoral: La razón literaria, julio 2016

Entrevista publicada en El Litoral con el título "Encontré en la matemática desafíos a la imaginación

Por Estanislao Giménez Corte

Guillermo Martínez es autor de “Infierno grande” y “Una felicidad repulsiva” (cuentos); “Acerca de Roderer”, “La mujer del maestro”, “Crímenes imperceptibles”, “La muerte lenta de Luciana B.” y “Yo también tuve una novia bisexual” (novelas), y “Borges y la matemática”, “La fórmula de la inmortalidad” y “Gödel” (para todos) -este último en colaboración con Gustavo Piñeiro-, además del reciente “La razón literaria” (ensayos), que presentó en Santa Fe, en el marco del ciclo “Otoño Planeta”. El Litoral lo consultó a propósito de su trabajo, gustos e influencias. 

—¿Cuál es tu primer recuerdo de la belleza en el arte (o del arte)?; ¿en qué momento y circunstancias dijiste, qué belleza es esto? ¿Cuándo viste o sentiste la aparición de esa belleza en un texto literario? 
—Probablemente, las ilustraciones de una colección de clásicos para chicos en libros de tapas blancas y muy grandes, donde estaban “Los tres mosqueteros” y los cuentos de Edgar Allan Poe. Eran unas acuarelas que me impresionaban mucho y que, supe con el tiempo, eran de Soldi. El primer registro de belleza en lo literario tiene que ver con un libro de cuentos de hadas rusos que leía una y otra vez: los enanos con bigotes de siete verstas, “contigo pan y cebolla”, las brujas disfrazadas de muchachitas, las encrucijadas fatales, las doncellas desfallecientes, los muertos en picos nevados, los caballos con estrellas en la frente...

Charla sobre Borges en CCK

Sábado 18 de junio
17 hs
Auditorio 612
Centro Cultural Kirchner
Leandro N Alem y Sarmiento
CABA

Viernes 24 de junio: Charla con Tomás Abraham


Viernes 24 de junio
Librería Borges 1975
19 hs
Calle Borges 1975
Entrada libre y gratuita

Otra trama, TV Pública, junio 2016


Entrevista de Osvaldo Quiroga sobre Borges y la matemática

Sobre Borges y la matemática, junio 2016

Entrevista de Claudio Martínez, Científicos Industria Argentina, TV Pública


Primera lectura de Borges, junio 2016

30 años sin Borges 
Eterna Cadencia, entrevista de Valeria Tentoni

  ¿Cuál fue el primer texto de Borges que tuviste frente a vos? ¿Qué efecto produjo en tu manera de leer y de escribir? Le hicimos esas preguntas a seis escritores argentinos para recordar al autor de Ficciones en el aniversario de su muerte. 

 Guillermo Martínez: autor de libros como La razón literaria, Una felicidad repulsiva y Borges y la matemática

 Fue a los doce años, en un cuento de la gran Antología del cuento fantástico, de Roger Caillois, que iba leyendo en un verano de a poco, entre asombro y asombro. En esa antología, veo ahora, hay sólo tres autores iberoamericanos, Rulfo, Cortázar y Borges. Es interesante que Callois, en 1967, incluya –como privilegio inusual o reconocimiento precoz– dos cuentos de Borges: "Las ruinas circulares" y "El espejo de tinta". Recuerdo que "Las ruinas circulares" me causó gran impresión y que traté de copiarlo inmediatamente en los primeros cuentos que escribía en aquella época. De "El espejo de tinta" evidentemente me fascinó la libertad de poder fingir que se escribía en una cultura diferente, con las invocaciones a Alá, que Borges toma de Las mil y una noches y repite en varios otros de sus cuentos. Recuerdo que escribí a los trece un cuento sobre la gran piedra negra de la Meca que abundaba en ciegos y copiaba también estas invocaciones. Pero Borges, en ese tiempo, era para mí sólo el autor de un cuento entre tantos otros autores (muchos más me habían impresionado en esa antología, sin saber nada de ellos). Era la época feliz en que leía sin mirar nombres ni contratapas… Lo reencontré después en varias otras antologías, en ese mundo de imaginación y falsificaciones donde se mezclaban Borges, Cortázar, Denevi, Silvina Ocampo. Sólo bastante más tarde, alrededor de los quince, leí un libro completo de Borges: era Ficciones. Empecé a distinguirlo y a separarlo. Y a reconocerlo, en todas las acepciones de la palabra. 

Los 7 locos, TV Pública, junio 2016


Borges y el infinito (micro TV Pública), junio 2016


Entrevista sobre La razón literaria, mayo 2016

Publicada en La Gaceta de Tucumán con el título "La crítica de valores permanece en la sombra", mayo 2016.  
Por Fabián Soberón

“La crítica de valores permanece en la sombra”
En La razón literaria, su último libro, arremete contra las convenciones de una crítica argentina que canoniza y descalifica autores de manera arbitraria. En esta entrevista habla, entre otras cosas, sobre su escepticismo frente al culto a la experimentación y su rechazo a los lobbies y la endogamia del mundillo literario. “En general, el movimiento de las polémicas es hacia la caricatura, hacia la sospecha psicoanalítica o hacia el insulto”, afirma.

- Percibo una continuidad de argumentación entre los ensayos de La fórmula de la inmortalidad y los de La razón literaria. ¿Vos crees que hay un sistema de pensamiento en tus ensayos?
- No lo llamaría con el nombre tan ambicioso de “sistema”, sí una cantidad de convicciones sostenidas en el tiempo contra cierto nuevo sentido común de la crítica dominante y del que resumo aquí algunos trazos: 
Mi sospecha de que exista algo así como un sistema de literatura argentina: esto parece históricamente más bien una cuestión de lobbies académicos y cierta pereza intelectual por incorporar lo nuevo que hace arrastrar por inercia y acumulación de papers nombres enseñados de profesores a alumnos. 
Mi resistencia a pensar la literatura como una cuestión de nombres, para mí es más bien una cuestión de obras (salvo en algunos autores que se repiten idénticos a sí mismos de obra en obra). 
Mi escepticismo respecto a lo que se quiere hacer pasar en nuestra literatura como vanguardia, y que en casi todos los casos veo como repetición de ideas de hace cien años. 
Mi preferencia por la noción de “originalidad” frente a la noción de lo simplemente “novedoso”.
Mi crítica al concepto de “experimentación” tal como se usa en literatura, que ha sido en general reducida al plano formal y al sacrosanto “lenguaje”, sin percibir las otras múltiples innovaciones ya realizadas o posibles en cuanto a la percepción y tratamiento de temas y sensibilidades. 
Mi reticencia a la valoración automática y al escudo mágico que tiene la palabra “experimentación”, como si no pudiera haber experimentos fallidos, estúpidos o ya totalmente agotados. 
Mi rechazo a la teoría del “rendimiento decreciente”, a la que opongo una literatura que vaya por mayor complejidad frente a lo ya escrito, en vez de angostarse en procedimientos de abstracción y abandono.

Sobre Witold Gombrowicz, mayo 2016

Entrevista de Nicolás Hochman a 80 escritores de todo el mundo, para un futuro libro.

1.  ¿Cómo te enteraste de que existía un autor llamado Witold Gombrowicz?
A través de mi padre, que leyó inicialmente Ferdydurke y me lo pasó como un libro “difícil y diferente”.

2.    ¿Cómo y por qué empezaste a leerlo?
En esa época yo estaba recién llegado a Buenos Aires y se publicaron varios de sus libros en Seix Barral, en cada viaje que hacía a Bahía Blanca mi padre me encargaba uno  y yo los leía antes de llevárselos.

3.    ¿Qué cambió, con los años, en tu manera de acercarte a su obra?
Valoré y descubrí (o creí descubrir) una cantidad de cuestiones, como la recurrencia de menciones y procedimientos de la dialéctica.

Entrevista Fundación TEM, mayo 2016

Publicada con el título "La lectura es un campo magnético que pone a raya lo prosaico del lenguaje” en fundacióntem.org, mayo 2016.

Los jueves de mayo y junio, Guillermo Martínez coordina un taller avanzado de cuento. Aquí, algunas características de su propuesta. También, el modo en que ficción y ensayo pueden combinarse para ampliar los horizontes de un texto narrativo. 

-¿Cuál es el aporte que puede hacer un taller para la formación de un escritor?
-El de dar un ámbito y una “atmósfera” para leer y discutir con detalle microscópico sobre sus cuentos, algo a veces difícil de conseguir en las lecturas de familiares o amigos… La posibilidad del detenimiento, el análisis, la corrección sucesiva. El aprendizaje a través del reconocimiento en los errores de otros de los problemas propios del texto. La detección de cuánto hay de lugar común y cuánto de creatividad en sus textos. El intercambio de lecturas y la ampliación de estéticas. La apropiación de nuevas herramientas y procedimientos. Y si todo esto falla, quizá un grupo de nuevos amigos.

-Los escritores suelen tener, al menos al comienzo de su carrera, oficios y profesiones paralelos. En tu caso fue la matemática. ¿Configuró esta profesión tu manera de percibir el mundo y de escribir?
-No en lo esencial: escribo desde los ocho años, terminé mi primer libro de cuentos a los 19, cuando aún no había decidido cambiarme a matemática en la universidad. Siempre escribí en forma paralela a mi formación matemática sin percibir ninguna influencia de una disciplina sobre la otra, aunque hay analogías en cuanto a los aspectos creativos y discursivos, que desarrollé en Borges y la matemática. Pero sí me dio la matemática sin duda personajes, ámbitos y temas que pude luego incorporar a mis novelas (del mismo modo que la pesca con mosca le dio a Hemingway temas para sus cuentos y metáforas sin que nadie infiriera que escribía como un pescador.)

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Entrevista en Macedonia, abril 2016


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Presentación La razón literaria


Conversarán con el autor Eugenia Zicavo y Jorge Consiglio

Domingo 1 de mayo / 18 hs
Sala Javier Villafañe
La Rural, Predio Feria de Buenos Aires
Palermo

Diálogo con Alberto Manguel en la Feria del Libro


Viernes 22 de abril / 20:30 hs
Sala Javier Villafañe 

La muerte lenta de Luciana B. en Macedonia



Una felicidad repulsiva en Serbia


Entrega del Premio Milovan Vidakovic, en Serbia






Agencia EFE
12/04/2016
Belgrado, 12 abr (EFE).- El escritor argentino Guillermo Martínez, autor de "Crímenes imperceptibles", entre otras obras, ha sido galardonado por el premio literario serbio "Milovan Vidakovic", que le será entregado esta noche en la ciudad norteña de Novi Sad.
El premio se concede con motivo de la apertura de la décima edición de "Prosefest", un festival internacional de la prosa que se celebra en esta ciudad serbia .
El productor ejecutivo del festival, Nedeljko Mamula, declaró a Efe por teléfono que se concede el premio a Martínez "por su recepción internacional, su influencia y el prestigio, la fuerza de su palabra narrativa y los largos vínculos literarios con Serbia".
Casi toda la obra de Martínez ha sido traducida al serbio.

Premio Milovan Vidakovic en Serbia / abril 2016

Premio Milovan Vidaković del 10mo Festival de Literatura ProseFest
Otros premiados: Alberto Manguel, Claudio Magris, David Grossman y Mario Vargas Llosa.


Dos talleres avanzados, Fundación TEM Mayo y Junio de 2016

Acerca del taller:
Orientado a quienes hayan hecho ya algún taller previo con el autor o bien, a quienes tengan ya una cantidad de cuentos escritos y las herramientas básicas de escritura literaria. En cada una de las sesiones se dedicará una parte del tiempo a la exposición de algunos aspectos teóricos relacionados con la escritura de un cuento y se discutirán distintos problemas específicos a partir de los textos presentados por los participantes. El autor hará una revisión detallada y personal de cada cuento, además de la discusión grupal general.
Fecha: 
Jueves de mayo y junio del 5/5 al 26/5 y del 2/6 al 23/6 de 19 a 21 hs.

Requisitos:
Los participantes enviarán al momento de la inscripción, para la selección del grupo, un cuento propio de no más de ocho páginas sobre el que vayan a trabajar en el taller.
Más información aquí

Fundación TEM
Carlos Calvo 4319 Piso 1ro

Nuevo libro: La razón literaria /abril 2016



LA RAZÓN LITERARIA 
Ensayos y polémicas
Seix Barral, 2016

Texto de contratapa
Al modo de La fórmula de la inmortalidad, su primer libro de ensayos,  La razón literaria  es a la vez el desarrollo del  pensamiento crítico propio de Guillermo Martínez y un ejercicio de esgrima sostenido contracorriente de las tendencias dominantes en el panorama literario argentino.
En este libro, que reúne artículos, conferencias y discusiones de los últimos años, la agudeza de su pensamiento ilumina las relaciones del cine con la literatura, aspectos imprevistos en la obra de autores como Gombrowicz, Borges y Henry James y, en el vínculo entre ciencias y artes, las consecuencias sorprendentes de las series lógicas para el lenguaje y la literatura. Pero también identifica y rebate con precisión los clichés y las poses en las discusiones dentro  del campo cultural, así como los fetiches de la posmodernidad.
La curiosidad intelectual del autor de Acerca de Roderer y Crímenes imperceptibles y el rigor de sus reflexiones en busca de una razón literaria propia, logran sumar una dimensión crítica reveladora y personal  a su reconocida obra como novelista y cuentista.


Introducción a La razón literaria

   Este libro reúne artículos, ensayos, y la transcripción de algunas conferencias que di en los últimos años. Al releerlos en conjunto para ordenarlos de algún modo pude ver que  se separaban con bastante naturalidad en las mismas secciones que pensé para mi libro anterior de ensayos La fórmula de la inmortalidad (lo que me hizo pensar sobre las formas emboscadas en que uno se reencuentra a sí mismo). Ya resignado a la repetición, volví a llamar a la primera sección Estado crítico, e incluí  artículos sobre los criterios de lectura, sobre cine y  literatura, y sobre algunos autores para mí imprescindibles y recurrentes como Henry James y Witold Gombrowicz.
   Hace ya más de una década publiqué el ensayo Un ejercicio de esgrima, en el que exponía mis desacuerdos sobre un discurso que se había vuelto dominante y que se cristalizaba en clichés como el nuevo sentido común en la crítica cultural argentina. Como sucede en cualquier polémica, ese artículo fue leído por algunos de acuerdo a lo que se proponía decir, y por muchos otros deliberadamente mal entendido y reducido a la caricatura, a la sospecha psicoanalítica y a oposiciones burdas. Como soy incorregible, sostuve durante estos años mi defecto de  pensar diferente y en la sección Otros ejercicios de esgrima reuní varias otras de mis discordancias.